jueves, 1 de julio de 2010

Cada día queda menos

Supongo que esta emoción que me invade al pensar que queda tan poco tiempo para volver a ver mi pelo crecido, mis uñas limpias, mis pies sanos, mis cejas en su sitio, mis pestañas dando sombra a mis ojos y mi cansancio vuelva a ser el normal para la edad que tengo, será cosa natural.

Natural ha sido todo este periodo puesto que parece que sea natural que pueda padecerse de cáncer sin más motivo que estar viva. Y yo estoy viva, más viva que nunca, con más ganas de vivir que nunca y de disfrutar de esta vida con más ansia que en toda mi vida pasada.

Quizá me quede alguna reliquia.Por las trazas que va cogiendo mi brazo izquierdo parece que me va a quedar ese recuerdo visible. Si es así tendré que aguantarme. ¡Qué le voy a hacer! Pero eso no me impedirá seguir con mi vida, con mis quehaceres, con mis aficiones, con mis lecturas y mis escrituras, con mis concursos, con mis ganas de ganarlo todo, con mis sueños de escribir una novela, o tres.

Todo este tiempo, desde que les dije a mis hijos y a mi marido que tenía cáncer, y lo que le siguió: la operación y el tratamiento con quimioterapia, y lo que me quede; al menos hasta ahora, en vez de vencerme y bajárseme los ánimos he vivido este tramo de tiempo feliz , más feliz que en toda mi vida. A la vez de todos los trastornos del cuerpo y de tantos viajes y visitas al hospital he podido disfrutar del amor de los míos, de su cariño, cada uno mostrado de un modo, de sus regalos y sus contribuciones en esfuerzo y monetario.

Me gustaría salir de esta trance con fuerzas renovadas, con claridad en las ideas, con muchas ganas de escribir, y si me fuera posible con un grado de amor más generoso, más amplio.

Espero que me perdonen los malos ratos que les haya hecho pasar a todos. No era mi intención.

5 comentarios:

Ariola dijo...

¿Malos ratos? De eso nada. Creo que lo que nos has dado ―al menos esa es mi impresión― es una gran lección de valentía, de humildad, de fuerza... De todas las cosas buenas que te convierten desde que recuerdo en la mejor madre del mundo (y conozco a unas cuantas aunque sean ajenas).
Todo mi cariño :-)

Patgato dijo...

Qué envidia de ánimo y qué ejemplo de carácter!
Sólo leyendo este texto ya estoy segura de que esas fuerzas renovadas que deseas te van a acompañar... bueno.. te acompañan ya :-)
Un abrazo desde Barcelona

Pikao dijo...

¡Todo un ejemplo de coraje y valentía!, ¡ánimo que ya queda poco y no dejes nunca de escribir! :)

Anónimo dijo...

Eres grande y fuerte, sigue adelante que verás como todo sale bien. Un abrazo fuerte. Jali

Anónimo dijo...

Ánimo, Malaygorda, que os esperan a tí y a tu amiga, "Las Cinco Farolas", cantada a dúo, que no decaiga. Un beso

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