domingo, 19 de septiembre de 2010

Las últimas batallas

En más de treinta años de guerras compartidas la voz del enemigo sonaba con los ecos de antiguos vencedores.
Ahora, malheridos los tercos contendientes; curando las heridas y afilando las armas para el último asalto, se miran espectantes y desafiantes a un tiempo.
Se dan treguas para llorar derrotas y descansar los cuerpos exhaustos y agotados, pero ninguno de ellos se ha dado por vencido.
Intentan rearmarse y volver a la lucha.
Son enemigos íntimos.
Han pasado la vida desafiando al tiempo, jugando al disimulo,trampeando con la muerte.
Han agotado al máximo sus fuerzas algo escasas, inventándose bases que no tienen cimientos.
Serán los de Cruz Roja los que limpien el campo cuando tan solo queden la sangre y los despojos.

1 comentarios:

Ariola dijo...

Ni Espronceda, participante en las oleadas revolucionarias, hubiera expresado mejor tanta desolación de batallas...

Publicar un comentario