viernes, 4 de febrero de 2011

¿Una consecuencia más?

Ayer le vi a las puertas del supermercado a donde voy casi a diario a por lo imprescindible para pasar el día. Me chocó su estampa curiosa y limpia. Vestía un abrigo color camel bastante nuevo y calzaba zapatos negros limpios y brillantes. Se encontraba sentado sobre una enorme maleta de un color chillón. Cabizbajo, alargaba la mano en petición de ayuda.

No era el clásico mendigo. A mis ojos, aparentaba un marido al que le habían puesto «la maleta en la puerta». Le di algunos céntimos y le miré a los ojos.

Esta mañana he vuelto a verle. Tiraba de su pesada maleta y se le veía más cansado que el día anterior.

Al pasar a su lado se ha detenido a preguntarme dónde estaba Cáritas. «Le queda aún un poco lejos», le contesté. Le envié hacia la plaza para que allí le encaminaran.

Parece un nuevo mendigo, un nuevo candidato a llenar las esquinas y las entradas de los mercados; una nueva sombra que necesita abrigo, comida y compañía. Uno más en las entradas de las iglesias.

Si este hombre es una más de las consecuencias de la crisis, a ver si ya, por fin, los que tienen en sus manos las soluciones (que sí que las tendrán), se ponen a la tarea y nos dejan respirar.




1 comentarios:

Ariola dijo...

Cuánta razón llevas en lo que dices. Ojalá no solo acabe la crisis, sino que además saquemos a muchos de la pobreza.

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