domingo, 27 de febrero de 2011

Contestación a tu carta

Querida hija.
Me encanta recibir tus cartas. Hace mucho tiempo que no ponemos en práctica la antigua costumbre. Con este nuevo medio nos hemos olvidado del papel y del boli. Además, pensar que alguien más que tú puede leer lo que escribo y lo que escribes tiene algo de impudor, y tú sabes que soy muy pudorosa.
Otras personas piensan lo contrario. Dicen de mis poesías que son demasiado claras, demasiado evidentes, demasiado íntimas. (Debes ser que, aunque me quede pudor la vergüenza está en las últimas).
Leer tus cartas siempre me dejan la misma impresión: me quieres demasiado. En general quieres demasiado a todos los que quieres.
No me creo merecedora de tanto cariño y de tanta admiración, pero es cierto que agradezco y mucho todos esos sentimientos con los que me premias.
Mi mejor premio eres tú, tú y tus cartas, tú y tus risas. Las risas de todos mis hijos, las conversaciones y las presencias de todos vosotros, vuestra generosidad, vuestro respeto.
Cada uno de mis hijos es un premio para mí, pero tú, con tus cartas, me has hecho emocionarme un montón de veces y me has hecho reír muchas más.
Esos hilos calientes que sostienen el amor entre las personas estarán calentando la distancia que hay entre tu casa y la mía, entre el lugar que tu ocupes y el sitio en el que yo me encuentre. Confiemos en que ese calor
ayude a la curación de tu esguince.

Espero verte pronto. Será que las dos estaremos ya repuestas.

Un millón de besos. O dos.

1 comentarios:

Ariola dijo...

O tres o cuatro... ¡Los que hagan falta!
Espero verte pronto y que estemos las dos recuperadas para poder salir a dar un buen paseo y mantener una de esas conversaciones que tanto nos gustan a ambas.
Te quiero.

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