Querida hija.
Me encanta recibir tus cartas. Hace mucho tiempo que no ponemos en práctica la antigua costumbre. Con este nuevo medio nos hemos olvidado del papel y del boli. Además, pensar que alguien más que tú puede leer lo que escribo y lo que escribes tiene algo de impudor, y tú sabes que soy muy pudorosa.
Otras personas piensan lo contrario. Dicen de mis poesías que son demasiado claras, demasiado evidentes, demasiado íntimas. (Debes ser que, aunque me quede pudor la vergüenza está en las últimas).
Leer tus cartas siempre me dejan la misma impresión: me quieres demasiado. En general quieres demasiado a todos los que quieres.
No me creo merecedora de tanto cariño y de tanta admiración, pero es cierto que agradezco y mucho todos esos sentimientos con los que me premias.
Mi mejor premio eres tú, tú y tus cartas, tú y tus risas. Las risas de todos mis hijos, las conversaciones y las presencias de todos vosotros, vuestra generosidad, vuestro respeto.
Cada uno de mis hijos es un premio para mí, pero tú, con tus cartas, me has hecho emocionarme un montón de veces y me has hecho reír muchas más.
Esos hilos calientes que sostienen el amor entre las personas estarán calentando la distancia que hay entre tu casa y la mía, entre el lugar que tu ocupes y el sitio en el que yo me encuentre. Confiemos en que ese calor
ayude a la curación de tu esguince.
Espero verte pronto. Será que las dos estaremos ya repuestas.
Un millón de besos. O dos.
domingo, 27 de febrero de 2011
viernes, 4 de febrero de 2011
¿Una consecuencia más?
Ayer le vi a las puertas del supermercado a donde voy casi a diario a por lo imprescindible para pasar el día. Me chocó su estampa curiosa y limpia. Vestía un abrigo color camel bastante nuevo y calzaba zapatos negros limpios y brillantes. Se encontraba sentado sobre una enorme maleta de un color chillón. Cabizbajo, alargaba la mano en petición de ayuda.
Esta mañana he vuelto a verle. Tiraba de su pesada maleta y se le veía más cansado que el día anterior.
Parece un nuevo mendigo, un nuevo candidato a llenar las esquinas y las entradas de los mercados; una nueva sombra que necesita abrigo, comida y compañía. Uno más en las entradas de las iglesias.
domingo, 19 de septiembre de 2010
Las últimas batallas
En más de treinta años de guerras compartidas la voz del enemigo sonaba con los ecos de antiguos vencedores.
Ahora, malheridos los tercos contendientes; curando las heridas y afilando las armas para el último asalto, se miran espectantes y desafiantes a un tiempo.
Se dan treguas para llorar derrotas y descansar los cuerpos exhaustos y agotados, pero ninguno de ellos se ha dado por vencido.
Intentan rearmarse y volver a la lucha.
Son enemigos íntimos.
Han pasado la vida desafiando al tiempo, jugando al disimulo,trampeando con la muerte.
Han agotado al máximo sus fuerzas algo escasas, inventándose bases que no tienen cimientos.
Serán los de Cruz Roja los que limpien el campo cuando tan solo queden la sangre y los despojos.
Ahora, malheridos los tercos contendientes; curando las heridas y afilando las armas para el último asalto, se miran espectantes y desafiantes a un tiempo.
Se dan treguas para llorar derrotas y descansar los cuerpos exhaustos y agotados, pero ninguno de ellos se ha dado por vencido.
Intentan rearmarse y volver a la lucha.
Son enemigos íntimos.
Han pasado la vida desafiando al tiempo, jugando al disimulo,trampeando con la muerte.
Han agotado al máximo sus fuerzas algo escasas, inventándose bases que no tienen cimientos.
Serán los de Cruz Roja los que limpien el campo cuando tan solo queden la sangre y los despojos.
domingo, 22 de agosto de 2010
Cantando tristezas
Yo me visto de alegría
para ocultar mi tristeza,
aunque tengo la certeza
de que mi alegría es
un fallo de mi cabeza.
La alegría, el buen humor,
es ese barniz que oculta
las penas de mi interior
porque creo que es mejor
esconder lo que no gusta.
¿Por qué tengo que contar
para que todos se enteren
lo que causa mi pesar?
Si me visto de alegría
nadie se habrá de enterar.
Como una mancha de aceite
que se extiende es mi tristeza,
pero mi alegría es manto
que abriga y da fortaleza
cuando mis tristezas canto.
para ocultar mi tristeza,
aunque tengo la certeza
de que mi alegría es
un fallo de mi cabeza.
La alegría, el buen humor,
es ese barniz que oculta
las penas de mi interior
porque creo que es mejor
esconder lo que no gusta.
¿Por qué tengo que contar
para que todos se enteren
lo que causa mi pesar?
Si me visto de alegría
nadie se habrá de enterar.
Como una mancha de aceite
que se extiende es mi tristeza,
pero mi alegría es manto
que abriga y da fortaleza
cuando mis tristezas canto.
martes, 17 de agosto de 2010
El silencio
El silencio es un escondite.
El silencio se oye muy fuerte.
El silencio da voces enormes.
El silencio da lugar al pensamiento y a la reflexión.
El silencio es un espacio inhabitado, vacío, con eco.
En silencio se sopesan las cosas mejor que con palabras.
Las palabras son necesarias, pero no para aclarar los malos entendidos
sino para alargar los buenos momentos, para ensalzar las cualidades, para enmarcar los paisajes, para viajar sobre el arco iris.
El silencio también es un arma, una especie de arma blanca. Puede matarnos, volvernos taciturnos, desconfiados. No da señales que puedan verse.
Yo prefiero el silencio. siento su compañía, su ayuda, su espacio mudo.
Dentro del silencio puedo encontrar respuestas adecuadas. Manteniendo silencio encontraremos tiempo. Perdemos demasiado tiempo diciendo palabras absurdas.
El silencio se oye muy fuerte.
El silencio da voces enormes.
El silencio da lugar al pensamiento y a la reflexión.
El silencio es un espacio inhabitado, vacío, con eco.
En silencio se sopesan las cosas mejor que con palabras.
Las palabras son necesarias, pero no para aclarar los malos entendidos
sino para alargar los buenos momentos, para ensalzar las cualidades, para enmarcar los paisajes, para viajar sobre el arco iris.
El silencio también es un arma, una especie de arma blanca. Puede matarnos, volvernos taciturnos, desconfiados. No da señales que puedan verse.
Yo prefiero el silencio. siento su compañía, su ayuda, su espacio mudo.
Dentro del silencio puedo encontrar respuestas adecuadas. Manteniendo silencio encontraremos tiempo. Perdemos demasiado tiempo diciendo palabras absurdas.
jueves, 5 de agosto de 2010
El club de los hombres buenos
Trabajadores constantes
honrados, fuertes, serenos,
cariñosos, respetuosos,
tranquilos, tiernos y buenos.
El club aún no está de estreno
honrados, fuertes, serenos,
cariñosos, respetuosos,
tranquilos, tiernos y buenos.
El club aún no está de estreno
jueves, 29 de julio de 2010
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