viernes, 21 de mayo de 2010

De madre a madre

Resulta extraño ver llorar a tu hija por la muerte de una madre que no era tal, pero que como tal la trataba. ¡Cuánto cariño pueden dar algunas personas! Y es que yo creo que el instinto maternal que suele haber en toda mujer, cuando no hay hijos en los que volcarlo, no se queda, seco, dentro de nosotras sino que, de algún modo, hay que entregarlo a los cercanos, a aquellos que lo necesitan en un momento dado.
Las lágrimas de mi hija por Mari Carmen me han servido a mí para agradecer a "la Mari" todo el cariño que le entregó. Ya descansa en paz.

1 comentarios:

Ariola dijo...

A mí también me resulta extraño ver llorar a una hermana por la muerte de una madre que no era tal, pero que como tal la trataba... No sé si he sabido estar a su lado porque mi sentimiento no era tan grande, pero me ha servido para respetar a nuestra Mari y darme cuenta de cuánto se sufre por alguien a quien se quiere con toda el alma. Casi había olvidado cuánto sentí la pena de la única persona que he perdido y a la que quería y admiraba con locura: a mi abuela. Madre, hermana, hija, nieta... tantas cosas somos y tanto queremos.

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